Contrato de prestación de servicios y política de cancelación para tu consulta de psicología
El consentimiento informado te cubre por el lado clínico. Pero cuando un paciente pregunta "¿y si tengo que cancelar?" o "¿cómo se cobra esto?", lo que necesitas no es un documento clínico, es uno comercial: un contrato de prestación de servicios simple, claro, y que hayas pensado antes de que el conflicto aparezca — no en medio de él.
Por qué no es lo mismo que el consentimiento informado
Es un error frecuente tratarlos como si fueran el mismo papel. El consentimiento informado explica la naturaleza del tratamiento: en qué consiste, qué riesgos y beneficios tiene, y cuáles son los límites de la confidencialidad. El contrato de prestación de servicios resuelve otra cosa completamente distinta: la parte comercial de la relación — cuánto cuesta, cómo se paga, qué pasa si alguien cancela y cuánto dura el compromiso. Muchos consultorios los reúnen en un mismo documento de bienvenida al primer paciente, pero conceptualmente son dos cosas.
Qué cláusulas debería tener, como mínimo
- Honorarios y forma de pago: precio por sesión, si cambia según modalidad (individual, pareja, evaluación), y qué métodos aceptas (efectivo, transferencia, tarjeta).
- Política de cancelación: con cuánta antelación puede cancelar sin cargo, y qué pasa si no avisa a tiempo.
- Duración y periodicidad: si es semanal, quincenal, o a demanda, y qué pasa si hay una pausa larga.
- Confidencialidad y sus límites: un resumen breve, remitiendo al consentimiento informado para el detalle completo.
- Canal de comunicación: por dónde le escribes (WhatsApp, correo) y en qué horario puede esperar respuesta — sin prometer disponibilidad constante.
- Qué pasa si el tratamiento termina: ya sea por decisión del paciente o tuya, y cómo se maneja una eventual derivación.
Cómo fijar una política de cancelación que sea justa para los dos
El plazo más habitual en consulta privada es entre 24 y 48 horas de aviso. Menos que eso y casi no le da tiempo a tu agenda a llenar ese hueco con otro paciente; más que eso empieza a sentirse rígido para quien tiene una vida con imprevistos reales. Lo importante no es tanto el número exacto que elijas, sino que esté escrito y aceptado desde el primer día — cobrar una cancelación tardía que nunca se acordó genera más fricción que la inasistencia misma. Si además usas recordatorios automáticos por WhatsApp, buena parte de las cancelaciones de última hora ni siquiera llegan a producirse.
No lo compliques: no necesitas un documento de varias páginas con lenguaje legal denso. Un texto de media página, claro, en el idioma que habla tu paciente, firmado en la primera sesión, cumple mejor su función que un contrato que nadie lee entero.
Cómo ponerlo en marcha sin que se vuelva burocracia
- Redacta un documento único (o combinado con el consentimiento informado) que cubra ambas partes: clínica y comercial.
- Fírmalo en la primera sesión, antes de la primera cobranza.
- Guarda una copia firmada — en papel escaneado o digital — dentro de la propia ficha del paciente, no suelta en el correo.
- Revísalo si cambias tus tarifas o tu política, y que el paciente firme la versión actualizada.
Nota honesta: este artículo describe la práctica habitual del sector, no es un modelo de contrato legal cerrado ni asesoría jurídica. Si diriges un consultorio con varios profesionales o quieres un contrato ajustado a un caso concreto, que lo revise un abogado antes de usarlo con tus pacientes.
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Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio tener un contrato firmado con cada paciente?+
No hay una ley que obligue a un psicólogo independiente en República Dominicana a firmar un contrato de prestación de servicios como tal. Lo que sí es una buena práctica — y te evita más de un malentendido — es dejar por escrito las condiciones económicas y la política de cancelación, separado del consentimiento informado, que cubre otra cosa: el tratamiento en sí.
¿Puedo cobrar por una cita que el paciente canceló tarde?+
Sí, si lo has dejado claro por escrito de antemano y con un plazo razonable — la práctica habitual son entre 24 y 48 horas de aviso. Cobrar una inasistencia sin haberlo acordado antes genera más conflicto que ingreso; cobrarla cuando ya está pactado por escrito rara vez se discute.
¿El contrato de prestación de servicios sustituye al consentimiento informado?+
No, son documentos distintos con distinto propósito. El consentimiento informado explica la naturaleza del tratamiento, sus límites y los límites de la confidencialidad. El contrato de prestación de servicios cubre la parte comercial: honorarios, forma de pago, cancelaciones y duración. Muchos consultorios los combinan en un mismo documento de bienvenida, pero conceptualmente cubren cosas diferentes.
¿Dónde guardo el contrato firmado de cada paciente?+
Junto con el resto de su historia clínica, en un sistema con acceso restringido — no en una carpeta de correo suelta. Si firmas en papel, escanéalo y guárdalo en la ficha del paciente; si lo firmas de forma digital, que quede adjunto a esa misma ficha desde el primer día.
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